Reflexión sobre mi trabajo con los susurradores desde mis prácticas
“Ese día asistí al establecimiento muy ansiosa, con ganas de ver si a los chicos les gustaría, tanto como a mí, la actividad propuestas. Con María del Valle mi pareja pedagógica, habíamos planificado hacer que los niños se construyan sus propios susurradores y después de eso susurrarle nosotros a los niños. Fue realmente un desafío, porque no sabíamos como iban a responder, son chicos de primer grado y temíamos que no nos entiendan o que no se animen a susurrar.
Llegamos a la escuela y después de toda la rutina del saludo, los chicos empezaron a hacer sus susurradores, la ansiedad que tenían para ver para que sirvieran esos “tubos” era impresionante, cosa que me alegró un montón porque estaban muy entusiasmados con la propuesta. Cuando llego el momento de susurrar el miedo se les veía en lo ojitos, estaban asustados, nunca se imaginaron que esos tubos iban a ser “mágicos” como decían ellos. Después de susurrarles a todos la felicidad que tenían era impresionante y nosotras también.
Comenzaron a susurrarse entre ellos y buscaban cada vez textos más largos, en un primer momento eras pequeñas poesías y trabalenguas, al final se susurraban canciones enteras y querían más y más…
Sin duda, los susurradores fueron lo mejor de mis prácticas de este año, me dieron mucha felicidad y me hicieron valorar mi trabajo, y el de mi compañera, de una manera increíble
Vico Frutero.
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